LA CALLE DE MI NIÑEZ

LA CALLE DE MI NIÑEZ                                                                                                                                                                                          Una vuelta al pasado y una mirada al presente es pasear por la calle de mi niñez.

El futuro se queda corto,estrecho y algo triste,es el presente el que se enfrenta a mi pasado retandolo…

Sus fachadas repintadas,sus enrejadas ventanas que en otra época estaban abiertas en libertad a la vida,asomándose al ruido de la calle.Los gritos de los niños,esos niños y niñas  que hoy duermen en el corazón de hombres y mujeres,tal vez ajenos a ese pasado que existe silencioso,entre el ruido,las prisas,los problemas sociales,el paro  la crisis,entre otros…

Mis pasos se paralizan cuando llego al portal número dieciséis,su puerta moderna,bonita y nueva.Cuando me fijo en ella,mis ojos infantiles me traen a la memoria,esa otra puerta de madera,su número es el ocho,arriba un marco que sostenía un cristal ya roto donde nos columpiabamos  ,sintiéndonos casi igual a los pájaros,volando en segundos,saltando después rápidamente al suelo.Se abre la puerta,alguien me invita a  entrar; veo mi silueta de niña junto  a mis vecinos,unos niños que jugaban en el portal  a los indios y vaqueros,mientras yo los observaba y trataba de retener en mi memoria los detalles de esos  indios de goma ,las flechas,las plumas en la cabeza, su desnudez a medias; llamaban mi atención  los vaqueros,las pistolas y cartucheras,los trajes y sombreros,sus gestos de valor.Mi embelesamiento terminaba cuando escuchaba los gritos de ellos,los niños,diciendo,te he matado dos,¡no vale¡ ¡no vale¡¡ tramposo¡.Era como el tiro al plato de la feria,con pistolas hechas a presión  con pinzas de la ropa que construian  rápidamente.Mis pasos se dirigen a otra puerta interior,un patio comunitario,grande con una pequeña acera;jugábamos a príncipes y princesas,a galopar en caballos imaginarios de un extremo a otro ,cada uno trataba de mostrar su papel a la perfección y creo que casi siempre lo conseguiamos;el problema surgía  al principio.Mis vecinos eran siete hermanos dos chicos y cuatro chicas,nosotras cuatro hermanas y un hermano;Natividad,la mayor de las hermanas llevaba la voz cantante,ella seleccionaba a príncipes princesas de ambos castillos y los siervos etc etc por eso todos  nos preocupabamos de que ella nos diera los mejores papeles, después de discutir largo y tendido.Hacíamos teatro,nos vestíamos con trajes de papel de seda,que Nati confeccionaba  con tiempo y tranquilidad;nos hacía ensayar y nos llevaba muy aleccionados,si alguien no se sabía su papel era como una directora, exigente con todo.Cuando llegaba el día de la función,había logrado  una replica de teatro,taquillas ,detalles, butacas , telón;los actores nerviosos casi nos peleamos entre nosotros.Mi timidez… y Nati detrás de mi ¡sal¡, ya te toca, ya,ahora,empujándome.Bailaba con esas piernas delgadas de alambre y los aplausos de los cuatro niños que asistían, otras veces los gritos de ,esto no vale que nos devuelvan el dinero.Y nuestras risas, escondidas detrás de telón.En el patio había plantas que alegraban la vista y la vida,dompedros siempre verdes que en primavera nos regalaban flores rosas blancas y rojas,enredaderas que graciosamente escalaban las paredes blanqueadas de piedra,y unos almendros que mi padre plantó cuando fuimos a estrenar la casa.Unos almendros donde todavía a mis quince años yo solía escalar y sentarme en ellos,mezclando mis pensamientos de niña mujer,mujer niña y esa sensación de sentirme viva que siempre va conmigo.Los corrales individuales,mezcla de todo,leñera,cocinilla,gallinero etc era como entrar en un almacén de cosas antiguas y en desuso,desde artesas,romanas,leña,bicis y triciclos,correas de perro,ropas y zapatos de mi madre en un baúl que a veces utilizamos para disfrazarnos   de mujeres, soñando ser mayores,crecer.Los recuerdos se ensanchan en mi mente.Tengo prisa,me quedaría aquí algunos días,¡ si pudiera volver ¡tal vez en los sueños…Regreso a la calle,despacio,una mirada desde la tapia de la esquina y veo  tristeza.El presente,esa desconocida calle con un nombre desconocido,sola, silenciosa soledad.¿Esta calle es la misma que me vio crecer? me pregunto sin obtener respuesta.Soy una verdadera desconocida buscando en el túnel del tiempo aquella otra calle de mi niñez.

En el asfalto esos árboles suspiran anhelantes de volver a ser sombra para esas personas que se han ido,y que han dejado entre ellas inevitablemente su huella,esas personas que no volverán.Es el presente que lucha por borrar un pasado que no le pertenece.

Pero yo estoy aquí,para salvar de las garras del tiempo a mi niña que dejo crecer siempre en los espacios importantes que tengo de mujer, resurgiendo de entre las cenizas.Esa niña que amo y que consigue el milagro de ser una parte importante de mi vida,una parte de mis risas,mis juegos,mis bromas,mi alegría,la mejor parte que sale siempre triunfadora. Salvando del olvido , en lo posible,a mi calle, a la calle de mi niñez. Elssa Ana

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